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La quinoa es considerada, y con justa razón, un superalimento por sus propiedades nutricionales. Qué le parece si la utilizamos más a menudo?
La quinoa posee un perfecto equilibrio entre carbohidratos, proteínas y grasas. Su contenido nutricional es excepcional y su versatilidad nos permite incluirla en un número incontable de preparaciones en nuestra cocina.
En este blog la utilizamos anteriormente en la receta del Risotto de quinoa con pesto y en la Quinoa con tomate cherry, oliva y girasol tostado. Le sugiero una visita atenta a estas dos publicaciones, son propuestas fáciles, rápidas y sanas, y, además de económicas, altamente nutritivas. Como la que propongo en el día de hoy, con el agregado de una nota oriental que es, en parte, un hechizo invencible que lo mantendrá pegado al plato –como un imán a un metal– hasta que la última semilla de quinoa haya desaparecido de su vista. Y en parte, es una receta tramposa, de esas que agradecen los niños aunque estén comiendo con agrado lo que antes rechazaban con énfasis y moviendo hacia atrás la cabeza.
Sí, es una quinoa divertida! Plena de sabores dispares y a su vez complementarios, rica en textura y color, diría casi una porción del éxtasis con el aporte especiado del crujiente del dukkah para finalizar el plato.
No diga, como los niños, que no le gusta sin antes probarla. La quinoa merece su atención como alimento beneficioso para su salud y como uno de los cultivos preciosos considerados promisorios para la humanidad por su gran adaptabilidad a terrenos de todo tipo y climas.

Y esta receta no falla. Le doy mi garantía!
Quinoa estilo oriental, con olivas, pasas y dukkah
Ingredientes: (para 3-4 porciones)
250 grs de quinoa
ralladura de 1 ½ limones
jugo de ½ limón
100 ml de aceite de oliva
12 aceitunas verdes descarozadas
3-4 dientes de ajo
½ cdta. de sal marina
50 grs de pasas de uva
2 ramas de apio
2 cdas. dukkah (opcional)


Preparación:
Lavar bien la quinoa, previamente remojada la noche anterior. Llevarla a fuego en una cacerola con 2 tazas de agua.

Cuando esté tierna (10 minutos aproximadamente) colar. Añadirle las pasas de uva para que se hidraten con el mismo calor de la quinoa y reservar tapada.
Calentar en otra cacerola el aceite de oliva con el ajo aplastado y pelado hasta perfumarlo, cuidando de no sobrecalentar el aceite o quemar el ajo. Descartar los dientes.

Añadir al aceite de ajo la quinoa, condimentar con la sal, ralladura y jugo de limón y agregar las aceitunas y el apio previamente picados.
Finalizar con Dukkah o alguna semilla o fruto seco que tenga disponible en su cocina para sorprender con un tono crujiente, y unas gotas extras de jugo de limón.
Y después me cuenta!!


Marisa Bergamasco
(Aficionada a la escritura, al buen cocinar y al buen comer y a los buenos y grandes cariños, de profesión agente de viajes, soñadora de vocación, por siempre…)



Comer sano y rico es posible. Usted y yo lo sabemos. Con más de 150 recetas en el blog, hemos visto que un mínimo de picardía y otro de sentido común pueden convertir un plato en un agasajo brillante, con aroma y sabor indecibles y pleno de propiedades benéficas para su salud y la de su familia.
Cuáles de ellas ha preparado? Cuáles piensa preparar el año que comienza? No tiene que tomar una resolución drástica de dejar de comer todo aquello que comía hasta ahora para empezar el 2017 depurado y esquelético. El primer día del año es como cualquiera de esos lunes inabordables destinados a iniciar una dieta que sabemos no sucederá.
Entonces no se complique. Pruebe platos saludables y disfrútelos. Incorpórelos a su alimentación diaria, compártalos con la familia, convide a sus amigos. Esa es una buena resolución. Comenzar de a poco, espiar, investigar, mantenerse curioso, cuidarse y cuidar a los suyos.
Este budín es una esponja blanda y tan suave como la de un bizcochuelo, con ricas frutas secas y sabor cítrico en su interior y un baño de azúcar y naranja que bien podría saltárselo. No es necesario, pero agrega color y un extra de dulzura que siempre necesito…
Torta Budín de frutos secos. Gluten free! 
Preparación:
Unir la harina de maíz, la de arroz blanco, la fécula de mandioca, el polvo de hornear y la pizca de sal. Reservar.
Batir los huevos con el azúcar orgánico hasta blanquear. Añadir la miel, el aceite de oliva, la cáscara de limón y el extracto de vainilla.

Por último añadir las frutas secas, revolviendo bien para que se distribuyan uniformemente.
Llevar a horno moderado durante 35 minutos, o hasta que insertando un palillo lo retiremos seco.
Retirar del horno, dejar enfriar y desmoldar.
Terminar con un baño de azúcar impalpable y unas gotas de jugo de limón, o simplemente espolvorearlo con azúcar impalpable.
Marisa Bergamasco

Compartirles esta receta es mi regalo de Navidad. No deberías revelar todos tus secretos –me sugirió una persona refiriéndose a mi cocina. Cómo no hacerlo? –me pregunté y le respondí…
Anímese con esta versión sin gluten. Se la propongo como invitación y desafío. No descuide la enorme virtud que anida en sus manos, no sólo aquella de preparar un pan dulce, sino más bien la de asumir seriamente la responsabilidad formidable de asegurar para sus hijos memorias que serán compañía, que los harán reír apenas evocándolas, que los harán adultos íntegros y plenos, o ayudarán, quizá, a mantenerlos más cerca de la honestidad y el cariño.
Nuestra 

Para la cubierta escarchada:
Mezclar las frutas secas con la maicena y añadirlas a la masa cuando haya casi duplicado su volumen.


Para la cubierta escarchada:
Marisa Bergamasco

Si se tienta con este pan de banana, no tiene por qué esperar diez días hasta que sus bananas maduren, estén bien negritas y doblemente dulces. Vaya a la cocina ahora, no se prive. Pele las bananas y píselas con tenedor. Con el agregado de una cucharada de miel resolverá la dulzura que falta y con un mínimo de tiempo y esfuerzo su pan de banana saldrá del horno envuelto en un milagro de aromas. Listo para comer!
La harina de trigo sarraceno la hemos utilizado con anterioridad, en nuestra 

Lavanda: planta mediterránea excepcional que nos brinda perfume, medicina y un delicioso sabor a nuestros platos. Perfuma ambientes, roperos, jabones, cremas corporales, productos para el cabello. Tomada como infusión, entre otros efectos, calma la indigestión y los estados nerviosos. Su aceite esencial sirve para curar heridas, para dar masajes con propiedades relajantes, como hidratante para la piel. Sus flores secas o frescas, parientes del tomillo y el romero, aportarán un sabor único a cualquier tipo de carnes, ensaladas, helados, tortas y budines, panes y galletas, o para aromatizar aceites de oliva, flores de sal, vinagres. Algo más sobre esta planta extraordinaria?? Anímese a incorporarla en su cocina.
Aquí mi receta.
Preparación:
Rallar las cáscaras de naranja y limón y aplastar con las manos las flores de lavanda para que suelten su aceite y su aroma. Reservar.
Batir en un bowl los huevos y el azúcar hasta blanquear. Incorporar en forma de hilo el aceite de oliva, y luego el extracto de vainilla, las ralladuras de cítricos y la lavanda.
Finalmente agregar los ingredientes secos en dos tandas, intercalando con el jugo de naranja, siempre terminando con los ingredientes secos.
Pisar las bananas hasta convertirlas en puré, con el añadido de un chorrito de jugo de limón para que no se oxiden. Incorporarlas a la preparación mezclando con cuidado.
Llevar a horno moderado durante 35 minutos, o hasta que pinchando con un palillo lo retiremos limpio.
Dejar enfriar, desmoldar y servir con cascaritas de naranja en almíbar
Marisa Bergamasco
Estimados amigos,